viernes, agosto 28

pronto.

Es recurrente, digamos, el malestar. Viene a tomar el té conmigo todos los días puntualmente a las cinco de la tarde. Y resulta que siempre llueve, y qué siempre cito a Charly y a la misma canción "cuando tenías que estar, te echaste a correr". Porque el amor y yo no somos buenos amigos. O los hombres y yo no somos compatibles, o tal vez es mi problema que no sé graduar.
Justo cuando mi cabeza me había obligado. Yo amé, eh. Amé mucho. Tal vez demasiado. Cada vez que abro esa pequeña cajita llena de telarañas donde guardo esta porquería sangrienta que llamo corazón, resulta que la tengo que cerrar abruptamente y darle otra vuelta de alabre de púas.

O soy fea, o soy mala, o soy puta, o resentida o enana o estúpida o inteligente o lo que sea, o todo junto.

O insuficiente para vos (y para todos).

O demasiado, pero esa no me la creo yo.

Así que eso. Rábano.

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