lunes, diciembre 28

s

Quería escribir algo sobre la lentitud. Pero se me dificulta. Tengo el corazón acelerado, con ganas de querer llegar al final lo más pronto posible.
Resulta que estoy atascada en la aguja más grande del reloj. Todo está cabeza abajo cada seis horas. Se me cae el mundo.

Odio este abismo. Te veo en la parada de colectivo, dado vuelta, sin saber que te estoy mirando. Necesito ese impacto de ojos, que me devuelve algo más que el aire.
¿Qué me pasa? Se me hace dificil. Me doy vuelta y ya no estás, ya doblaste la esquina.
Se me hace aún más dificil. Siento que esos minutos sin contacto nos pueden asesinar. El tiempo, como lo odio, como odio el tiempo.

martes, diciembre 22

tango.

afuera es noche y llueve tanto.

lunes, diciembre 21

Ch.

El año termina y las cosas van cayéndose al piso. Primero crujen las rodillas y se desploman, se forman zurcos en la piel, se rompe, sangra largo y tendido.
Maldito parquet teñido de este color tan chillón del que estamos casi henchidos.
Implosión de hemorroides con pústulas que se atiborraron en la cabeza durante el año. El cuerpo termina por desplomarse en esta pileta muy roja. Plaf!
Plaf, las cosas al piso. En declive, sin ningún tipo de reminiscencia.

Y mi conciencia, diciendome al oído para que yo solo escuche, haciendome caer en la cuenta de que en años anteriores hubiese escrito palabras más cercanas a elementos mágicos, objetos de colores, revolución, lo que mierda fuere. Y que en este momento solo puedo pensar así, la taza de café medio vacía, con edulcorante ácido, intomable; o fumar compulsivamente.

No, nada peor que la ignorancia conciente, por decisión. Admirable, realmente.

miércoles, diciembre 9

1.

Lo que el ser humano nunca se va a perdonar es

haber creado la palabra 'perfección'.

sólido.

Se me licúa la costumbre con un bocinazo. Muchos bocinazos, muchas luces, las caras mezcladas. Las caras mezcladas que formaban una sola cara osiforme. Y las luces ¡cuántas luces! parecían pájaros en llamas.
Creo que voy perdiendo los sentidos, contando las baldosas, perdiendo sentido.
Me duelen los pies, pierdo sentido, tres baldosas.
Dos luces.
Una cara.

martes, diciembre 1

puente.

Estoy llorando tu muerte, siquiera doblaste la esquina.

miércoles, noviembre 25

-

Maldito anacronismo eterno.

domingo, noviembre 15

tantas colillas, tan poco humo.

Escupo una uña y algo de sangre. Las náuseas retornan, pero no son náuseas. Es presión, magna presión y en todo el cuerpo. Luego se focaliza en la cabeza, el centro de mi poder, desde donde se maneja toda la artillería pesada.
Un cortocircuito o dos y salta.
Salta una lágrima, apenas del tamaño de la dignidad que me quedó hoy y salpica un poco la tabla del retrete.
Hoy soy el alma más fea del mundo. Una cornuda conciente.
Una pena, dos penas, tres penas abrazar la almohada, abrazar al gato que duerme sobre mi almohada. Y alguien que me abrace mientras abrazo al gato que duerme sobre mi almohada.

Y

que me ame tanto como a la libertad.

sábado, noviembre 14

another brick.

Lo que el ser humano nunca se va a perdonar es no ser perfecto.

lunes, noviembre 9

inerte.

Alguna vez me encontré en el fondo del espejo, con la mirada perdida y un hedor lúgubre, nauseabundo.
Embadurnada de mierda con la mirada exactamenteseñalandoconexactitudlanadaexacta.
Lejano vacío pupilar.
Me encontré pensando que todo montículo de mierda es poroso, y por los poros entra luz, al menos aire fresco.
Y que las cosas no son imposibles. O son completamente posibles o posibles a medias.

domingo, noviembre 8

no .





y

...es que estás acostumbrado a estar solo.

lunes, noviembre 2

paragüa.

mamo gotas de realidad con un pequeño filtro que son mis ojos.

jueves, octubre 29

euritmia .

Una vez más sucumbo ante la vorágine de las letras, de las palabras, de todos los libros que leí. Estoy rodeada de puntos que forman una recta infinita que es mi vida, puntos incuestionables, porque los escribieron otras personas y eso los hace legítimos, inamobibles.
Por fin comprendo, o descanso en la idea de que el cerebro no se desvanece en la almohada, sino que se metamorfosea en algo más real, un más aca, dentro mío, casi tangible. No es necesario salir de mi espacio para dejarme discurrir en la desesperación por lo coetáneo o en esa necesidad de un caos constante.
La idea tiene un solo desagüe, caos y paz, la anarquía de nuevas letras, nuevas palabras.
Pequeños caos en sí mismos, la paz de mi cama, el aletargue de soñar despierta nuevas historias, un absceso de plectro incontrolable. Morir en cada punto. Tocar la muerte, hacerle el amor. Hacerle el amor a las letras.
La paz, que solamente me acobija cuando relamente siento que no me quedé con lo que me dan, que nunca me quedo sentada viendo como la vida ocurre.

domingo, octubre 25

creep.

Flor, ¿si el cerebro se muere, se muere el alma, también?

No, papá. El alma no se muere.






Entonces miré en el espejo como se me endurecía el corazón como una piedra. Me pesa tanto el pecho, tanto tanto. Me gustaría dejarlo en la mesita de luz por un rato.

domingo, octubre 18

ct.

Estaba pensando, el sol me miraba, estaba pensando. El sol me miraba cada vez más fuerte, casi que picaba. Y pensaba, pensaba que la vida es como un cigarrillo, y pensaba en toda la gente que pensó eso alguna vez. Toda esa ceniza.

miércoles, octubre 14

identidad.

Yo no rompo las cosas,

ni las tiro,

yo las pudro.

lunes, octubre 12

tenho.

A algunos nos costó, a algunos les costó más que a nosotros. Siempre hay alguién atrás. Siempre hay alguien adelante. Y a los costados y cruzando la calle. Alguien qué, cuándo. Se nos hacen difíciles todos esos zapatos, pantuflas. El callo del otro entre las narices. Hay veces que lo capto en cámara lenta, generalmente cuando estoy en un colectivo, o en el subte. El aroma a gente. Es difícil, se nos hace dificil el otro, la idea de un otro.

miércoles, octubre 7

óleo.

Un vacío blanco, frío, donde los puntos proliferan cada vez más, casi que se tocan y de lejos forman líneas infinítas, con forma de senos. Senos, pezón, brazos, vientre. Líneas infinítas y un cuerpo azul ultramar.

Está muerto.

extremo.

Siempre llego a casa con un pucho entre los dedos.