El precipicio que aparece bruscamente luego de vaciar de un sorbo la taza de café.
martes, agosto 12
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Salto directamente hacia la punta de la aguja minutera del reloj. Y me caigo y me engancho. Y voy girando enganchada, mareada en el tiempo, hasta que mueran las pilas.
Is exactamente todo lo que no soñé. Y me lleno de pudor al confesar que aún revolotean esos 21 pajaros sobre mi cabeza, haciendo que me sonroje, que reafirme mi locura chinchuda, mi amor caprichoso por el libido y la miel, por la piel desnuda y los caramelos. Y así, volando, no flotando, intentando que hasta la vida tenga fines lúdicos, esto es lo que vomitan mis dedos. Estos dedos pecaminosos que también me hacen sonrojar. Y acá estoy siendo un gran todo de mi, un universo en miniatura y simple a la vista que gira y brinca en este giroscopio. Aca está mi sonrisa, mi corazón y mi jugo pancreático.
Emborrachense que es gratis.
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2 comentarios:
Uy, no te me vayas a marear.
Qué lindo, me gustó mucho.
"hasta que se mueran las pilas"
Jajaja, para poner en jaque a cualquier metafísico-solemne que se pase por acá.
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